Para abarcar obra de tal envergadura he decidido dividir la obra de La Divina Comedia por partes. Por lo tanto, empiezo esta serie de tres reseñas empezando por el primer episodio de la obra, El Infierno (al que seguirán El Purgatorio y El Paraiso). Como cualquier obra y autor, considero fundamental conocer hasta cierto punto el contexto histórico y los eventos que moldearon la concepción del mundo de dicho autor. De hecho, en la Italia del año 1.300 se vivía una situación compleja, donde la bota Itálica estaba dividida en ciudades estado. No hemos de olvidar que Italia fue uno de los últimos estados modernos de Europa en tomar forma. Así pues, Dante Alighieri vivió parte de su vida en la ciudad estado de Florencia, la cual tuvo un periodo realmente convulso durante aquella época. Por un lado, nuestro autor vivió el enfrentamiento por el control de la ciudad entre los llamados Güelfos, que apoyaban a los Estados Pontificios y al Papa, y los Gibelinos. Estos últimos apoyaban al rey Federico I de Alemania y al Sacro Imperio Germánico. Además, una vez los Güelfos se consolidaron en la ciudad de Florencia, estos se dividieron en dos facciones, los llamados Blancos, que apoyaban a la familia Cerchi, y los Negros, que apoyaban a la familia Donatti. En cierto momento el Papa Bonifacio VIII se decantó por el bando de los Negros, e hizo expulsar a los del bando Blanco de la ciudad, al cual pertenecía Dante. Durante su exilio, este vivió en diferentes ciudades como Ravena o Verona.

Retrato de Dante Alighieri, situado en la catedral de Florencia.
De Dante es sabido que era un gran conocedor de la Biblia y de los autores y obras de los grandes escritores y pensadores de la antigua Grecia y Roma. De hecho, su obra está repleta de referencias tanto a estos como a personajes de su mitología. Por otro lado, sus aportaciones como escritor lo han hecho partícipe de la teoría literaria, pues hemos de tener en cuenta que Dante ya vaticinó la victoria de la lengua vulgar sobre el latín en sus escritos, incluso cuando pensaba que esta última era claramente superior. Además, Dante escribió su gran obra en esta misma lengua vulgar, la cual era el dialecto Toscano, siendo este el origen del Italiano que se habla hoy en día. Dicho todo esto, es evidente el porque este autor ha tenido y tiene un peso tan grande en la historia de las letras y de la Literatura Universal. Sin embargo, todavía no hemos empezado siquiera a hablar de su obra magna, la cual resulta abrumadora a la hora de analizar. Esto es debido principalmente a la cantidad de referencias que hace dentro de su obra a personajes tanto ficticios (especialmente de la Mitología Griega) como reales. De hecho, Dante incluyó un gran número de personas que conoció durante su vida, muchas de ellas ubicadas en diferentes círculos del Infierno. Además, la obra incluye una gran cantidad de simbolismo y dobles lecturas (alegorías). Por lo tanto, considero La Divina Comedia como una obra de lectura lenta y pausada, pues cada canto parecer ser un mundo en sí mismo (aunque unos más que otros). Consecuentemente, quiero resaltar la inmensa originalidad del argumento de la obra, más teniendo en cuenta que fue escrita a principios del siglo XIV, donde la mayoría de la gente no sabían leer ni escribir. De hecho, la idea de plasmar la concepción del más allá Cristiano en un viaje donde el protagonista atraviesa los tres posibles espacios a los que un alma está destinada a ir después de la muerte me parece simplemente genial.

Ilustración de Gustave Dore, sobre La Divina Comedia.
Ahora sí, entramos en el análisis del primer episodio de La Divina Comedia, El Infierno. Tras leer este capítulo uno entiende sin lugar a dudas el significado de la palabra Dantesco. En general vamos a ser testigos de un lugar donde ocurren situaciones abominables. Además, algunas de ellas son extremadamente sangrientas y macabras, siendo su narración realmente explícita. Aunque en esta reseña no voy a comentar esas descripciones (ya que de lo contrario esta reseña se alargaría demasiado), si que recomiendo el canto vigesimoctavo para los más morbosos, el cual me ha parecido el más terrorífico y bestial de toda la obra. Así pues, y al margen de estos asuntos, quiero dejar constancia de las primeras líneas que abren el primer canto, ya que se han hecho tan populares como las de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Estas dicen así “Hallábame a la mitad del camino de nuestra vida, cuando me ví en medio de una selva oscura, fuera de todo camino recto”. Esta frase es la antesala al descenso al Infierno que hará el propio poeta junto a su guía, el poeta Romano Virgilio, como alternativa a la muerte que le espera al protagonista en dicha selva. Este infierno está compuesto por nueve círculos, los cuales representan el pecado o la falta de las personas que habitan en ellos. Primero de todo tenemos el vestíbulo o la antesala al infierno, donde Dante hallará a aquellos que pasaron por la vida sin pena ni gloria, es decir, a los negligentes. Pasado este recorrido, nuestros protagonistas llegarán al Limbo o Primer Círculo. Aquí están las almas de aquellos que ya sea por razones históricas o paganas no recibieron el bautismo Cristiano, es decir, la iniciación al Cristianismo. Dante queda realmente apenado ya que aquí encontrará almas realmente valiosas, como las de Platón, Sócrates, Heráclito, Aristóteles, Electra, Hector, Eneas, Saladino o el filósofo Cordobés Averroes. Llegados al Segundo Círculo nuestros protagonistas son testigos del tribunal de Minos, que es quien juzga a donde va destinada cada alma. En este lugar habitan los que han caído en las redes de la lujuria y lo carnal. Aquí encontraremos a personajes célebres de diferentes mitologías, tales como: Elena de Troya y Paris, Aquiles, Dido, el caballero de la mesa redonda Tristán, etc. Curiosamente, Dante se encontrará con dos contemporaneos suyos, Francisca de Polenta y Pablo Malatesta. Los siguientes círculos corresponden a la gula, la avaricia y la ira, donde Dante y Virgilio se encontrarán desde clérigos a Papas, pasando por criaturas mitológicas como Medusa. Es en el sexto círculo donde nuestro protagonista tendrá un encuentro realmente significativo para él, pues se encontrará con Farinata degli Uberti, quien fue el lider del partido Gibelino de Florencia. Estos tienen una profunda conversación donde se hace referencia a la famosa batalla de Montaperti, donde Güelfos y Gibelinos se enfrentaron. Parece que Farinata exilió a los Güelfos de Florencia en dos ocasiones, pero también se opuso a la destrucción de la ciudad por parte de los de su propio partido. Por último, los círculos séptimo, octavo y noveno corresponden a la violencia, la mentira y la traición. De hecho, estos tres últimos círculos tienen el doble de páginas que todo lo escrito hasta el momento en la obra. Esto se debe a que cada círculo está subdividido en apartados u otros círculos. El séptimo círculo, el de la violencia, se subdivide en los que ejercieron la violencia contra el prójimo, contra ellos mismos y contra Dios. El círculo de los fraudulentos se divide en nada más ni nada menos que diez círculos secundarios. El noveno círculo, donde habita Lucifer, se divide en cuatro departamentos. Durante la travesía por estos lugares veremos referencias a : la ciudad de Sodoma, el centaura Quirón, Alejandro Magno, Atila, Guido de Monfort, Bruneto Latini (maestro de Dante), Jasón, Caco, Ulises de Ítaca, Diómedes, Mahoma o Sinón (Aquel que introdujo el caballo de los Griegos dentro de la ciudad de Troya). Además, en el último y noveno círculo se encontrarán a la representación magnánima de la traición en la historia de Occidente: Judas Iscariote.

Ilustración de Gustave Dore, sobre La Divina Comedia.
Finalmente, el episodio del Infierno acaba con Dante y Virgilio emergiendo de este para contemplar un cielo lleno de estrellas. Este hecho parece ser algo muy simbólico dentro de la obra, pues se repetirá en los episodios de El Purgatorio y El Paraíso.

Deja un comentario