Trenes y metros gélidos, soneto (creación propia).

Una estación, trenes y metros gélidos,

esos de aroma a plástico y metal.

Un vagón de seres humanos tímidos,

donde se hiela y escarcha lo real.

Las puertas cierran, olores tan vívidos,

complicidad pasajera, leal.

Paisaje diluido, colores líquidos,

ya comienzan los dedos su ritual.

Una madre a su hijo no ve reír.

Ciertos momentos, que no se darán,

un saludo, una charla, una amistad.

Un glacial frío se empieza a sentir

hecho de vidrio, cobalto y coltán

y al que, lo mal llaman, modernidad.

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