Soneto a la Serranía
La vida mana del cauce y del caño
que ya ha inundado tu tierra secada,
donde labriegos te dieron un baño,
con mil canciones, sangre y agua salada.
Campo de Arriba, Corcolilla, Baldovar,
y Alpuente, tu villa y aldeas, deleite,
oasis de quietud al caminar
reposado, cual balsa de aceite.
Al lavadero los niños corrían
ecos cálidos de jocosas risas,
donde las mozas en tenue voz decían
confesiones algo indignas de misas.
Desde esta sierra te he de querer,
¡Ay Serranía! Tienes que renacer.
Análisis del poema
Este poema dedicado a la comarca de los Serranos está compuesto en forma de soneto isabelino. Este está formado por tres cuartetos y un pareado, con el siguiente esquema métrico: ABAB CDCD EFEF GG. Además, sus versos son endecasílabos y rima en consonante durante toda la composición.
“La vida mana del cauce y del caño
que ya ha inundado tu tierra secada,
donde labriegos te dieron un baño,
con mil canciones, sangre y agua salada”.
En la primera estrofa del poema abundan las metáforas. La primera de ellas se situa en el primer verso, concretamente en la palabra “vida”, que alude a la asociación del agua con esta. Más adelante, en el tercer verso, vemos “te dieron un baño” como referencia a regar la tierra, lo cual, es tanto una metáfora como una personificación. Además, en el último verso tenemos dos metáforas más, pues la palabra “sangre” se asocia con el trabajo o esfuerzo, y “agua salada” es el propio sudor del labrador. La utilización de conceptos opuestos o antítesis se puede observar en el segundo verso también, concretamente en “inundado” y “secada”.
“Campo de Arriba, Corcolilla, Baldovar
y Alpuente, tu villa y aldeas, deleite,
oasis de quietud al caminar
reposado, cual balsa de aceite”.
En esta estrofa tenemos un encabalgamiento en la enumeración de “Campo de Arriba, Corcolilla, Baldovar y Alpuente”, ya que este verso acaba en el siguiente. Por otro lado, se utiliza la metáfora en “Oasis de quietud” aludiendo a la tranquilidad. En ese mismo verso, también vemos el uso de la antítesis en las palabras “quietud” y “caminar”. Además, en el último verso de la estrofa existe un símil en “reposado, cual balsa de aceite” ya que hace una comparación explicita.
“Al lavadero los niños corrían
ecos cálidos de jocosas risas,
donde las mozas en tenue voz decían
confesiones algo indignas de misas”.
En el primer y segundo verso vemos la repetición de la consonante “c” de manera reiterada, concretamente en “corrían”, “ecos”, “cálidos” y “jocosas”. Estamos pues ante la presencia de la aliteración. En el verso tercero de esta estrofa tenemos una anáfora, ya que la palabra “donde” coincide en el mismo verso de la primera estrofa. Encontramos dos recursos más en el cuarto verso: una metáfora y una antítesis. Por consiguiente, en la frase “confesiones algo indignas de misas” existen dos conceptos opuestos, tales como “confesiones”, que se refiere a algo íntimo y de purificación, e “indignas”. Por otro lado, la frase en sí alude al ámbito sexual.
“Desde esta sierra te he de querer,
¡Ay Serranía! Tienes que renacer”.
En este último pareado tenemos recursos tales como la personificación en palabras como “querer” y “renacer”. Además, estamos en presencia del apostrofe en “¡Ay Serranía!”, ya que nos estamos dirigiendo a ella directamente, como si se tratara de una persona. El uso de la metáfora en la palabra “renacer” hace referencia también a una renovación del lugar.
Como conclusión, este poema está dedicado a la tierra de mis ancestros, la comarca de los Serranos o la Serranía. Durante el poema se mencionan lugares típicos de estas aldeas y villas, como los lavaderos donde se reunían las mujeres, o los campos de labranza donde trabajaban arduamente tanto ellos como ellas. La presencia de elementos naturales es constante durante toda la composición, presentándolo como un lugar idílico propio del tópico del Locus amoenus.

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