Mi primer acercamiento a las obras de Shakespeare (creación propia).

Durante estos días de navidad he aprovechado para ver representadas las grandes tragedias de William Shakespeare, algunas de las cuales conocía y ya había visualizado alguna vez. De hecho, No voy a negar que mi curiosidad por el dramaturgo de Stratford ha sido la respuesta a las continuas referencias de Harold Bloom en su libro del Canon Occidental, el cual ha sido una de mis lecturas de estos últimos meses. Así pues, las tragedias con la que más familiarizado estaba eran “Hamlet” y “Romeo y Julieta” (de esta última no comentaré nada, pues me parece realmente aburrida debido a la temática) hasta hace un par de años, cuando tuve que leer para una asignatura de la universidad “El rey Lear”. Sin embargo, las obras de “Otelo, el moro de Venecia” y “Macbeth” me eran totalmente desconocidas exceptuando algunas referencias que había escuchado sobre la primera de estas. Por consiguiente, y tras esta experiencia,  puedo decir que las que más me han agradado han sido Hamlet y el Rey Lear, y me he llevado cierta decepción con “Romeo y Julieta” y “Otelo”.

Estas cinco obras representan sino el climax de Shakespeare como dramaturgo, algunas de las tragedias que más influencia han tenido primero en Occidente, y después en el resto del mundo. Océanos de tinta han sido vertidos por la crítica literaria analizando estas obras desde diferentes marcos teóricos, algunos tan dispares como la crítica feminista o el psicoanálisis. Sin embargo, mi intención en este escrito no es analizar ninguna de estas obras en profundidad, sino dejar constancia de mi primera impresión de estas obras y destacar las características que he encontrado dignas de mencionar.

Así pues, comenzaré con una de las que más me ha gustado: Hamlet. Como ya he dicho, esta ya me era conocida pero el volver a verla representada me ha hecho recordar multitud de escenas y momentos que tenía prácticamente olvidados. Algunos de estos momentos son el grandilocuente monologo de Hamlet en el acto III (Ser o no ser…), el maquiavélico plan de este para exponer a su tío Claudio y a su madre durante gran parte de la obra, la subtrama de Ofelia, Apolonio y Laertes (nombre extraido de la Odisea de Homero), el guiño a la Eneida de Virgilio en cierto momento de la obra, etc. De hecho, no cabe duda de que el tema principal de la obra es la venganza, sobre la cual girará toda la fingida locura de Hamlet durante toda la obra. Además, esta es incluso superpuesta al amor que este siente por Ofelia, el cual pasa a un segundo plano desde el momento que Hamlet habla con el fantasma de su padre. Es curioso pensar como entre el amor y el odio el protagonista de dicha obra se decanta por el segundo, más teniendo en cuenta que su amor por Ofelia quizá podría haberle salvado de su trágico final. Además, esta forma de cerrar la obra me parece realmente brillante, pues le otorga una tensión al final de dicha obra que no he visto en el resto, lo cual la hace realmente emocionante. Incluso, creo que el espectador puede llegar a celebrar el que el protagonista lleve a cabo su venganza pese a que le cueste la vida, incluso cuando esta tiene efectos colaterales como la muerte de los personajes de la subtrama o la madre del protagonista.

Hamlet

Otelo el moro de Venecia me parece que tiene uno de los villanos más memorables de la obra de Shakespeare: Yago. Este, al igual que Hamlet, posee un plan maquiavélico para lograr sus propósitos, los cuales en esta obra, están destinados a arruinar la vida del protagonista de dicha trama (por celos del amor entre este y Desdémona y la asignación de Casio como teniente en lugar de él). De hecho, mis sentimientos por Otelo cambiaron desde una ternura por la redención al alma del guerrero atormentado, la cual es salvada por su relación con Desdémona (se nos muestra que el amor puede contra la más absoluta oscuridad), a un desprecio febril por el irraciocinio mostrado por este personaje y como es manejado como un títere por el antagonista de la obra. De hecho, esto hace que como espectador no nos situemos del lado de Otelo, pues los defectos de este nos son mostrados con total crudeza, lo cual es algo bastante realista de la obra también. Sin duda alguna el tema de la obra son los celos que asolan al protagonista y le nublan la vista de cara a cualquier planteamiento lógico y racional por su parte. Además, a diferencia de Hamlet, el final de esta tragedia hace referencia al género con mayúsculas, pues el protagonista y Desdémona acaban perdiendo la vida, y el gran villano se acaba saliendo con la suya, y además les sobrevive.

Otelo y Yago.

Macbeth representa sin duda el pecado capital de la codicia como tema principal, al igual que pasa en el Rey Lear. Pese a que la obra en general no es de mis favoritas, hay que reconocer que hay personajes y momentos realmente potentes durante la misma. La aparición de las brujas en la primera escena y sus consiguientes apariciones me parece que le dan una ambientación realmente siniestra a la obra, lo cual me ha agradado muchísimo. El personaje de Lady Macbeth es un personaje realmente escalofriante y fascinante (estoy seguro de que se habrán realizado multitud de teorías alrededor de ella por la crítica literaria, pues se le pueden extraer muchas lecturas e interpretaciones), que, sin embargo, da un giro de guión inesperado en mitad de la obra, el cual no logro a llegar entender. La trama de como Macbeth consigue su propósito de ser rey pero no puede escapar al destino vaticinado por la profecía de las tres brujas nos recuerda un tema muy recurrente en obras clásicas, como por ejemplo Edipo Rey. Además, tampoco es un protagonista por el que podamos sentir compasión, pues es directamente el villano de la obra. Sin embargo, tampoco como villano desempeña un papel ejemplar, pues su carácter apocado y débil y su continua dependencia al yugo de Lady Macbeth (quien es la artífice de la ascensión de este) nos lo demuestran. De hecho, al final de la obra este es derrotado, y el espectador no siente lástima alguna por él, y tal y como predijeron las brujas, el hijo de Banquo acaba siendo el nuevo rey.

Por último, la obra del rey Lear me parece una gran obra. Ya no solo por la trama o sus personajes, así como la subtrama de Gloster y sus dos hijos Edmundo y Edgardo, sino por la sensación de acción continua que transcurre durante toda la obra, haciéndola realmente entretenida. Además, hemos de tener en cuenta los paralelismos que transcurren entre Lear y Gloster pues los dos han fallado en su tarea como padres y gobernantes, y pagan un altísimo precio por ello. Vemos de nuevo el tema de la codicia relucir en esta obra, pero también vemos orgullo e ingenuidad por parte de ambos personajes. El final es realmente trágico, aunque posee el mejor monólogo final de toda la obra de Shakespeare a mi parecer, donde el rey Lear se lamenta de la muerte de su hija Cordelia y muere junto a ella. Sin embargo, se nos deja un cierre con cierta esperanza pues todos los villanos han muerto y Edgardo, el hijo noble de Gloster, acaba ocupando el trono. 

El rey Lear, de George Frederick Bensell.

Este ha sido mi primer acercamiento a estas obras, aunque más adelante exploraré las obras dedicadas a los reyes Ingleses, y la presencia del enigmático personaje de Falstaff, del cual la misma reina de pidió al dramaturgo Inglés que escribiera una obra sobre el personaje.

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